Imposible de olvidar

Parece que el chico del gimnasio era imposible de olvidar.

Sabemos que todo empezó como un juego con la Bendita imaginación  de la princesa desencantada, con el tiempo aprendimos que  Puede suceder y que la historia pasó de Imaginación a realidad produciendo en la princesa, Brillo al mirar y que  El roce de su piel erizase cada uno de sus sentidos.

Ni demasiado cerca, ni demasiado alejados, así la princesa no podía olvidar a aquel chico que le hizo estremecer cada centímetro de su piel con un simple beso, unos cafés con deseo siempre de detener el tiempo.

Ella se declaró, puso su alma en cada palabra que le dijo, soltó uno a uno sus sentimientos, él simplemente se quedó boquiabierto, y ella supo entender que todo aquello no era correspondido.

Con el paso de los meses ella puso todo su empeño en querer borrar todos sus sentimientos hacia él.

No hay besos desconocidos que te hagan olvidar la magia del sentir. Ella empezó a verse con un chico que le hacía sentir bien.

El chico del gimnasio aparecía con palabras y siempre generaba en ella ese nerviosismo diferente.

Jugueteando con los versos, él le propuso desayunar a la mañana siguiente. Ella se quedó a dormir en aquel lugar. Solo por vivir de nuevo un momento junto a él, ocultando la verdad a aquel chico con el que se veía.

Era imposible hablar de él sin que le ardiese la mirada.

Ella le dijo a su corazón que ni por un segundo recordase quién era él, que matase una a una las mariposas que inventó por y para él, pero qué locura era amar al olvido cuando no era capaz de olvidar todo aquello que le hacía sentir. La abrazaban con fuerza, la hacían sonreír, pero nada le revolvía con tantas ganas o ímpetu aquello que llegó a sentir por él.

Finalmente, ella acabó con ese chico con el que se veía, porque sabía que no podría sentir por otra persona mientras su mente y su corazón estuviesen repletos por aquel ser que le hacía perder la razón y la noción.

Juegos de palabras seguían entreteniendo sus días y afianzando su confianza más miniencuentros, siempre con las prisas, que a alguno de los dos le generaban las obligaciones diarias.

La mente de la princesa lo llamaba y él aparecía, coincidían inusualmente en el momento oportuno. Sí, el destino se cansaba de enfrentarlos, debían dejarse de juegos y empezar a buscarse por ellos mismos. Nadie hacía a la princesa temblar como él cuando aparecía de manera inesperada. El tiempo pasaba demasiado deprisa cuando estaba a su lado.

En realidad, sentía que a veces le atraía aquello imposible, aquello que no estaba a su alcance, pero otras veces dudaba que tan solo fuese el hecho de no tenerle como deseaba.

Se despertaba bailando por las mañanas, cantando sin sentido, soñándole, estaba en su mente constantemente, era como una estrella fugaz que cruzaba sin venir a cuento por el cielo de su mente.

Cuando pasaban los días y no sabía de él, soñaba que le arrancaba las ganas, y cuando su mente le gritaba, intentaba relajarla, pero él aparecía para calmarla.

Cuando le preguntaron:

—¿Te merece la pena sentir así, sin poderlo aprovechar junto a él?

Su respuesta fue sencilla:

—Me hace sentir viva, me hace saber que, en este mundo de hipocresía, él genera magia en mí, reacciones en cada poro de mi piel; me hace sonreír con ganas, me hace vivir con ilusión sobre la especialidad de la sencillez…

—¿Merece la pena sentirse así?

—Para ella, sí.
Si la princesa no sabía poner punto final era porque eran más grandes las ganas de estar con él que de perderle, y por la sensación que tenía de que él era imposible de olvidar.

Ella le contó su sueño a él: huir a otro país, empezar de cero y luchar por aquel triunfo que tanto ansiaba. Él quiso retener a la princesa y le hizo una proposición que ella no pudo rechazar.

Abrazos cargados de bienestar, complicidad, sorpresas, regalos. Ella disfrutaba sabiendo que era el motivo de que él sonriese.

Nada le generaba más placer que hacerle feliz. Provocarle mil y una sonrisas improvisadas, que él escondía públicamente, pero a ella le dedicaba en fotografías.

El equilibrio fue posible entre los dos. Él la bajaba de las nubes y ella le hacía volar. Eran el tiempo verbal, del futuro perfecto; él construía, ella luchaba por sus sueños.

Más unidos que nunca con un fin común.

Ella puso mente fría y antepuso sus sentimientos, una última oportunidad para ambos por la cual dejarse la piel. Llegar juntos a lo más alto.

Es cierto, él no era demasiado tierno. Siempre sabía cómo hacer sentir a la princesa la chica más especial del universo.

Y así fue como él le dijo a la princesa lo más bello que le habían dicho jamás. Así seguiría siendo imposible de olvidar.

Continuará…

-Sara J Pajares-

#Locapormitutú 😉 🙂

Esta es la historia de la princesa desencantada. Espero que os haya gustado el sexto capitulo, iré publicando más cada semana.

Primer capitulo; Bendita imaginación

Segundo capitulo;  Puede suceder

Tercer capitulo; Imaginación a realidad

Cuarto capitulo; Brillo al mirar

Quinto capitulo; El roce de su piel

140 comentarios en «Imposible de olvidar»

  1. Muchas princesas renuncian a sus sueños por lo que sienten inicialmente y precisamente por eso que sienten al principio de la relación acaban renunciando a cosas que realmente se quieren y mas tarde se acaban arrepintiendo.
    Las historias de amor son preciosas pero habría que ver si siguen siendo igual después de los años o nos acabamos quejando de no haber «Huido a otro país y empezar de cero»

  2. Hola guapa! A veces nos resulta difícil, muy difícil olvidar a quien no paramos de ver todos los dias por más que pongamos de nuestra parte. Tengo ganas de seguir leyendo qué le dijo a la princesa 😀 Besos!!

  3. No se que ponerte, de verdad que yo pienso que la mayoría de las veces el tren solo pasa una vez y como lo dejes ir sea por lo que sea quizás nunca vuelva a pasar y si lo hace quizas no puedas subir por otros motivos, ojalá esta princesa se suba a ese tren para que el día de mañana no se arrepienta y envejezca pensando que habria sido si hubiera tomado otra decisión. Suerte para la princesa o para él o para los dos.

  4. Uffff, ya pensaba que me estaba volviendo loca, pero cuando comencé a leer mi primer pensamiento fue ¿qué es esto? conforme iba leyendo sentía que me hacía falta algo, que no me terminaba de checar y cuando llegué al final vi que tenía razón, mira que leerme el capi 3 sin los anteriores era como para quedar medio mal jaja, voy a por los otros porque la verdad no entendí nada jaja

  5. Me ha encantado la frase «Si la princesa no sabía poner punto y final, era, porque eran más grandes las ganas de estar con él, que de perderle.»….Me recuerda mucho a mi…Hay veces que me enfado con mi novio pero es verlo y me entra la risa…asi no hay forma.

    Me ha encantado el texto, pendiente de mas 😉